A nosotras,
que nos supimos libres
y humanas,
con ganas de todo
sin derecho a nada.
A nosotras,
que con las alas bajas
alzábamos la mirada,
para rozar el cielo
con nuestras pestañas.
A vosotros,
que sin caras largas
os devolvemos la sonrisa
con las faldas cortas
sin pensar que la brisa
empine vuestras ganas
de prisa.
A todos os diremos,
que con pena y lucha,
no nos rendiremos,
y que grite el que no escucha,
aún así venceremos.
Mantendremos la batalla,
hoy, mañana y siempre,
y aunque me digas “Calla”,
aunque alegues a mi talla,
te llevaré al mundo donde la igualdad se halla, donde ya no soy tu lacaya.
Y quitarles el derecho,
a las llaves entre mis dedos,
de ser síntoma de mis miedos,
y de las bombas en mi pecho,
buscando que alguien escuche mis credos.
Ahora búscame entre mis hermanas,
que no hay cárcel más libre y hermosa,
que la que nos mantiene vivas y sanas.
Y sentirme diosa,
por no sentirme tu cosa,
ni estar en una fosa,
por haber sido sosa.
ESCÚCHANOS, UNÁMONOS, GRITEMOS Y ASÍ VIVAMOS.
No hay gloria más grande que la de tener la libertad para estar vivas en esta guerra y de poder gritar sin miedo todo lo que nuestro corazón encierra.